El Jardín de Academos

Cuaderno de Crítica y Poesía

Sex in the city: homorrealismo sucio

 
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Sex in the City. Exposición con curaduría de Píter Ortega. Veinticinco artistas cubanos reunidos y relacionados por el signo homoerótico en sus piezas. La muestra fue inaugurada el 18 de enero en la galería La Acacia de Ciudad de La Habana.
Se exponen obras de los artistas cubanos Roberto Fabelo, Rocío García, Duvier del Dago, Humberto Díaz, René Peña, Jorge López Pardo, Adonis Flores, Gustavo César Echevarría (Cutty), Enrique Rottenberg, Lidzie Alviza, Alejandro González, Jorge Otero, Javier Castro, Eduardo Hernández, Osailys Ávila, Lázaro Luis García, Lancelot Alonso, Stainless, José Luis Díaz Montero, Carlos Ernesto García, Yenisley Yanes, Tai Ma Campos, Álvaro José Brunet, William Acosta y Julio Ferrer.
Fragmento de un mensaje enviado a un amigo:
Estaba mirando algunas imágenes de la exposición Sex in the city organizada y curada por Píter. Me parece una propuesta interesante, principalmente porque, aunque como tú me mencionabas hay obras que llegan a ser desagradables, el espectro que propone es más amplio, va de lo sugestivo al sexo descarnado, de un erotismo insinuante y lírico a obras que rozan con lo pornográfico. De la dulzura en el sujeto homo al sexo más agresivo y despiadado. El problema es que la gente se escandaliza siempre con mucha facilidad, y es más fácil que salgan hablando de las obras cuasi-pornográficas que de otras que son más sugerentes y sutiles. Pero pasa con todo, pasa en todos los campos.
Cada vez somos más propensos a lo que escandaliza y con facilidad nos hacemos eco de ello. Entiendo el propósito y la postura de Píter, y creo que es necesaria una exposición así, principalmente para que sirva, no solo como descripción de la vida homoerótica de una ciudad (La Habana) o de un país (Cuba) que echa sombra sobre esos temas, sino como denuncia de las condiciones de unas relaciones que muchas veces nos degradan. Y es bueno que sobre esas sombras que rodean al sujeto homo se eche luz y se entere la gente. Los heterosexuales no tienen un sitio como la potajera (lugar boscoso y oscuro donde los gays van a ligar y a tener sexo) porque pueden follar y meterse mano lo mismo en un banco que en el autobús a mediodía, nadie se meterá con ellos.
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La muestra es plural tanto en tratamiento, como en soportes, medios, técnicas. Me gusta la obra que juega con la Venus del espejo, donde el sujeto frente al espejo no solo es un hombre, sino además negro; ese desajuste me parece sugerente.  Me gusta la de las chicas semidesnudas en la azotea de la escuela (“Nuestros principios más altos que nunca”, de Duvier del Dado), mientras todos los que están en el área de formación las miran (un matutino animado y diferente) y el tanque de agua de la escuela al campo dice “Principios”. Me gusta la foto de los dos policías y la gorra, porque si bien es cierto que parte de un lugar común no deja por ello de ser trasgresora, mucho más en un medio como el cubano donde los policías son los que se encargan de estar desalojando a los “maricones” de donde quiera que decidan sentarse, y en una sociedad tan asquerosamente machista y retrógrada.unidosdejorgelpezpardo_thumb
La muestra no deja de ser agresiva, pero también fue agresivo Rabelais cuando habló de los testículos del papa y del limpiaculos perfecto. Y también es pornográfico y groserísimo Horacio en algunos de sus épodos. Ni falta hace recordar los impúdicos epigramas de la antología griega, donde hay de todo, desde tríos hasta despechadas nocturnas. El problema estaría en las obras que no logran dar el salto metafórico, que se quedan en la representación y la provocación. Pero ese es otro fin que persiguen Píter y los propios artistas: escandalizar. Y a la sociedad cubana ya le hace falta un poco de provocación, a ver si logra reaccionar y escandalizarse por algo, al menos para decir que no le gusta.
En fin, que hay obras que me producen mucho asco en la muestra, pero el arte no es solo Boticelli, también lo es el Goya “oscuro” (más interesante que el de la realeza) y ya los helenísticos y los románticos defendieron antes que nosotros el grotesco y lo feo como signos estéticos valiosos. Creo que ya era hora de reunir una muestra de lo que podríamos llamar en la plástica cubana actual como “homorrealismo sucio”.
Ojalá que la sociedad cubana logre algún día saltar esos muros solariegos en los que se desarrolla, que deje de ser una corrala con cacique y muestras como estas o diferentes a esta sean algo mucho más común.
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Esta entrada fue publicada el marzo 18, 2013 por en Arte, Autores, Crítica, Fotografía.
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