El Jardín de Academos

Cuaderno de Crítica y Poesía

“Dos poemas para un final de agosto”, de Luis Martínez de Merlo

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Mi primer contacto con la obra de Luis Martínez de Merlo fue al leer El elegido, poemario publicado en Cuba por la Editorial Cauce. Poco a poco comencé a ver cómo algunos poetas jóvenes de la isla tomaban los versos de este autor madrileño como punto de partida para escribir sus propios textos.

He tenido la oportunidad de leer ya en España mucha de la obra de Luis, y a aquella primera impresión (en la que descubrí una sensibilidad afín a cierta zona de la poesía cubana de la década del 90) se unieron procedimientos como la ékfrasis, la parodia, la traducción, lo tremebundo, el dialogismo, el amor por su ciudad…

Recientemente tuve el honor de editar y prologar su poemario Mester y mundo I, publicado por la Editorial Hypermedia, y en todo el proceso y el diálogo con el poeta no dejé de pensar nunca en la primera vez que tomé en mis manos El elegido en una librería de Pinar del Río. La vida a veces nos da estas buenas sorpresas y lo que comenzó con una (h)ojeada de paso en un estante azaroso termina siendo una lectura más seria y cristaliza en una edición y en una lectura crítica.

Por todo esto, sobran las razones (personales y profesionales) para cerrar el verano con dos poemas de Luis Martínez de Merlo, “recién salidos del horno de las Musas”, como él mismo me confiesa. Al recibir estos poemas, le respondí inmediatamente al autor lo siguiente:

Querido Luis,

 
Me han gustado mucho los poemas. El primero me recuerda a esa línea sobre la trascendencia de/en tu poesía que tanto me ha cautivado y de la que dije algo en la presentación de Mester y mundo I, pensando en aquel poema “Otro vendrá que escriba…“.
 
El segundo poema es descomunal, desde las anáforas, hasta la policromía y plasticidad, pero lo que más me ha interesado es la referencia metalingüística y metapoética en el texto que al mismo tiempo es tan visceral: “En el espacio que separa las sílabas de su nombre/ He retenido al viento […] Después las sílabas se han cerrado como las islas del estrecho”.
 
Ese símil es descomunal, quizá me toca más de cerca por ser de una isla.
Al leer estos versos que ilustro con obras plásticas del propio Luis, me reencuentro con una poética que me es familiar desde la adolescencia, gracias a la labor editorial en Cuba del poeta Nelson Simón, al mismo tiempo descubro nuevos matices y mantengo un diálogo con uno de los poetas contemporáneos españoles más polítropos y prolíferos. He aquí los poemas que agostan nuestro agosto y que anuncian otro (ojalá que más feliz) septiembre:

DOS POEMAS PARA UN FINAL DE AGOSTO 

LUIS MARTÍNEZ DE MERLO

I

Disuelto en tierra dejaré que huelle

Mi corazón el joven errabundo,

Y cantará en las hojas de los álamos

Cuanto vivo callé, disuelto en aire.

Disuelto en agua arrullaré tu sueño,

Y tú me soñarás como un pez de oro,

Disuelto en fuego inflamaré tu vino;

La noche entera poseerás mi ausencia.

27 de agosto

II

En el espacio que separa las sílabas de su nombre

He retenido al viento

Una flecha lo ha atravesado como una galera engalanada

Como oriflamas ondulaban polícromas sus plumas;

Después la flecha se ha perdido

Después las sílabas se han cerrado como las islas del estrecho

Después el viento me ha hecho galopar como a una duna

después me ha rozado los labios al despedirse.

29 de agosto

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Esta entrada fue publicada el septiembre 1, 2013 por en Uncategorized.
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