El Jardín de Academos

Cuaderno de Crítica y Poesía

Poesía e impulso

Heeseung Chung

“Hay palabras tan grandes que es preciso olvidar su peso para entenderlas. Pero las hay, como estas, cuya insignificante extensión no hace más que embadurnar de errores atrevidamente encadenados el sendero que se les destina. Y nadie las entiende. Y ya han sido.”

Félix Hangelini

I. Adagio

Cuando publiqué en este sitio cuatro poemas inéditos de Magali Alabau, la autora siguió corrigiendo sus poemas, cambiando una palabra, un verso, alguna coma o una errata. Yo introduje todas las variaciones que Alabau me enviaba de modo inmediato. Sé, padezco, conozco de primeralibro lina mano el horror por las erratas y por las imprecisiones.

Del mismo modo, cuando uno lee un ensayo o escucha a Lina de Feria hablar sobre poesía, la escritora insiste en la importancia de la labor limae, de la revisión, el estudio, la lectura, el oficio que requiere escribir poesía, dedicarse a ella.

Sin embargo, estas mismas autoras, a pesar de sus ideas y de su insistencia en lo escrito, son cuestionadas por dispersas o imprecisas. Algunos lo justifican diciendo que el desequilibrio que padecen es causa de ese estilo expansivo, “inexacto” y zigzagueante.

Pero tengo otro ejemplo que contradice esas opiniones:

Acabo de editar la poesía reunida de Félix Hangelini, quien era un joven profesor de literatura en la Universidad Autónoma de Madrid y un filólogo de una meticulosidad y perfeccionismo casi enfermizos. Félix, además, pretendió y persiguió cada vez más un lenguaje llano, dúctil, accesible en su lírica y principalmente en los ensayos últimos que escribió sobre autoras hispanoamericanas del siglo XIX.

En su poesía, por otra parte, hay una libertad enorme en el uso del lenguaje, sin miedo a las palabras, a los “equívocos”, a las repeticiones. Creo que ello muestra, en todos estos autores, una actitud ante el hecho poético, que evade la perfección apolínea y formal exigida o pretendida por algunos.

II. Allegro ma non troppo

El perfeccionismo en poesía, con frecuencia, se traduce en esterilidad. El poema necesita mantener muchas veces esa impronta desaliñada, espontánea, impulsiva que le da origen. Es lo que podemos llamar, opuesto a la labor limae, elemento dionisíaco de la lírica.

Por ello a veces en determinados autores la supuesta imprecisión es parte del estilo; la inmediatez y espontaneidad permiten no temer a las palabras, a la repetición, a un uso libre del lenguaje que va más allá de manuales, fórmulas y teorías poéticas.

félix - bosqueHemos llegado a Ilión de Alabau está escrito bajo ese impulso genuino; si revisáramos el poemario buscando una especie de perfección formal purista, el texto perdería el carácter desolador, anárquico, explosivo que pretende y que precisa, el elemento caótico que la autora consigue describir de su realidad y su entorno.

El poema “A Gala” de Lina de Feria va por una línea semejante. Pero al mismo tiempo, los primeros poemas de A mansalva de los años son claras y concisas definiciones de las palabras que se leen en los títulos. La sencillez y exactitud de dichos textos son encomiables, y son los primeros que la autora da a conocer después de veinte años de silencio editorial.

Cuando uno lee la poesía de Félix Hangelini, si desconoce su obra anterior, a la persona en la intimidad, si no tiene referencias sobre su formación académica y su disciplina podría hablar de tautologías, repeticiones, inexactitudes, vaguedades. Sin embargo, el caos sintáctico de Hangelini, la libertad en la expresión, el desenfado en el manejo de la palabra nos acerca a un mundo interior, a un carácter, a la boscosidad interna de un ente que en su apariencia parecía un  dandi, pero que supo construir, desde la soledad de su habitación, una bestia escrita que diera forma a esa vida en vorágine constante, siempre “entre el desfiladero y los cipreses”.

Pero estos autores pueden escribir y tienen publicados poemas de una concisión encomiable, y al mismo tiempo el verso goza de gran desenfado, de una naturalidad que no teme a las palabras, a repetir si hay que repetir, a conversar y gritar si es menester hacerlo, a hacer del verso magma ardiente.

Algunos argumentan, por estas razones, que dichas obras necesitan de mucho taller. Pero la lava de estos versos quema si se toca, se apaga si se encierra.

Hay autores donde los moldes no funcionan, donde las clasificaciones se vacían.

III. Ad libitum

Soy un lector ferviente de la poesía de Milena Rodríguez, Leonardo Sarría y Rafael Álvarez Rosales. Poetas que logran ir más allá con la simplicidad de la palabra y la frase. Creo que Esenio de Sarría, Hábitat de Álvarez Rosales y El otro lado de Milena son cuadernos de una alta calidad, muy atendibles en medio del páramo literario actual.

Pero resulta esclarecedor y saludable que los estudios más profundos que se han hecho hasta hoy sobre Hemos llegado a Ilión de Alabau y sobreCopy of Ilion La marcha de los hurones de Isel Rivero los haya escrito Milena Rodríguez, quien no se limita a su poética, a su gusto personal como escritora, sino que sabe reconocer en otras formas, en otros estilos lo valedero, “el otro lado”, otros modos de lo sustancial.

Hay que lograr entrar en el cosmos de un autor para tener la seguridad de que algo es mejorable, correcto o desacertado. Hay que conocer a profundidad sus mecanismos, su entorno, su sintaxis.

Hasta hoy no he escrito de la poesía de un autor si no me he leído todo lo que ha publicado previamente. Lo considero un modo de asegurarme de que he logrado comprender los resortes bio-escriturales de un poeta.

No puedo perseguir encontrar en los otros lo que busco cuando escribo yo mismo. Sería un error, un disparate imperdonable como lector especializado. El secreto está en aprender a leer desde el otro. Eso, que parece una perogrullada, es una rareza hoy mismo.

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3 comentarios el “Poesía e impulso

  1. Félix Anesio
    octubre 5, 2013

    Hay autores donde los moldes no funcionan, donde las clasificaciones se vacían, cito. muy buena asercion; feliz el autor que se expresa con toda la imperfeccion de su propia naturaleza. muy buen escrito, yoandy.

  2. Gino
    octubre 7, 2013

    El mundo de las letras esta lleno de textos volcanicos, alejados totalmente de estilos y reglas establecidas que sabroso eso ¿verdad?

  3. Yoandy CabreraYoandy
    octubre 7, 2013

    Así mismo es, Gino, desde La Ilíada hasta La montaña mágica. Mientras más imperfectas y volcánicas son estas obras, más descomunales, imprescindibles e inabarcables. Gracias a ti y a Félix Anesio por los comentarios. Saludos.

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Esta entrada fue publicada el octubre 5, 2013 por en Autores, Crítica, Tradición clásica.
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