El Jardín de Academos

Cuaderno de Crítica y Poesía

Cervantes, autor de ‘Otelo’: el inglés entre la ‘limitación’ y la elasticidad

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Tengo algunos profesores y colegas a los que respeto por su labor y su conocimiento, que afirman con una ligereza sorprendente que el inglés es una lengua demasiado básica, limitada y primitiva si se compara con el español.

Para demostrar lo contrario basta con un conocimiento elemental de ambas lenguas.

Sé que estos colegas y profesores conocen que los modos y medios de expresar situaciones, sentimientos y conceptos en una u otra lengua pueden ser variados, distintos, dependientes de elementos históricos, socioculturales, geográficos y hasta fortuitos.

Estoy traduciendo ahora mismo un texto del inglés al español, y me doy cuenta de que el inglés tiene una elasticidad léxica que el español no posee, que le permite mover un mismo vocablo por distintas categorías gramaticales: ‘murder’ puede ser adjetivo, sustantivo y/o verbo, algo parecido pasa con ‘echo’, que puede ser sustantivo o verbo según el contexto. Por ejemplo, cuando ‘echo’ es verbo, y en inglés tengo una frase como “voice echoing” estoy obligado a traducir la forma verbal inglesa en -ing como una perífrasis verbal al español: “voces haciendo eco”. Podríamos traducir ‘echoing’ al español como ‘resonando’ o ‘repitiéndose’, pero reconozcamos que se pierde cierto matiz del original, mucho más sabiendo que en inglés existe ‘re-echo’ para ‘resonar’.

Por otra parte, si en español el sustantivo del verbo es el infinitivo, esa función en inglés suele tenerla la forma en -ing, pero con una frecuencia y una fuerza mayor que en el castellano, de ahí que las formas en -ing con valor sustantivo en inglés son muy frecuentes. Además de forma verbal y sustantiva, la terminación -ing se utiliza para diferenciar adjetivos con valor activo o pasivo, algo que muchas veces en español se usa con una sola forma indistintamente. Por ejemplo, en español puedo decir: ‘este filme es aburrido’ (‘que aburre’, valor activo) y también ‘estoy aburrido’ (‘me aburro’, con valor pasivo), cuando en inglés lo ‘que aburre’ tiene la forma activa en -ing’ (‘boring’) y lo aburrido usa la forma de participio pasivo en -ed (‘bored’).

Esa diferencia en inglés es la que tenemos en español entre ‘amante’ y ‘amado’, pero en español no siempre se utiliza, como hemos visto. ‘Amante’, de hecho, proviene del participio de presente latino (‘amans, amantis’), que ya en español es una forma sustantiva o adjetiva (‘viviente’, ‘amante’, ‘combatiente’, ‘estudiante’…), y por su parte ‘amado’ es la forma de participio pasivo que puede tener valor de adjetivo, y por ello es considerada por muchos gramáticos el adjetivo del verbo.

cerv1La concisión del inglés en este sentido se evidencia al usar la forma en -ing también con el valor que en español damos al gerundio, por tanto, en lengua inglesa las formas en -ing pueden tener función sustantiva, adjetiva, verbal, infinitiva, adverbial. A esta tendencia del idioma de usar una misma forma con variadas funciones se opone, como veremos, la especialización en el uso de las preposiciones, algo que no tenemos en español, al menos no con el alto grado especificativo del inglés.

Las clasificaciones modales y temporales en una lengua y otra son distintas, y ello se explica porque cada una diferencia y matiza en ocasiones ciertos valores temporales y aspectuales.

En español no tenemos algo que llamemos ‘pretérito continuo’, aunque tengamos formas equivalentes al tiempo de la lengua inglesa: ‘was speaking’ = ‘estaba hablando’/’estuve hablando’. En principio, podría pensarse que la diferencia entre past simple y past continuous es la que se establece en español entre pretérito perfecto simple y pretérito imperfecto. Pero ello no es exactamente así, hay formas del past simple que se deben traducir, por el contexto, como formas de imperfecto al español. La más importante diferencia entre present simple y present continous, por ejemplo, está en que el primero se refiere a una acción que se realiza con cierta frecuencia o que tiene un horario establecido, mientras que el segundo tiempo expresa acciones que han comenzado en el pasado, están vigentes en el presente y continuarán en el futuro. Por ello, el equivalente en inglés de ‘ya voy’, para responder a la puerta, no puede ser ‘I go’, porque esta forma de present simple se refiere a una acción rutinaria, que se hace con cierta frecuencia, no a lo que se hace en el momento de la enunciación. Para decir ‘ya voy’ en inglés debo usar, por tanto, el present continuous, ‘I’m coming’.

En español no priorizamos esa diferenciación temporal, puedo usar las formas diferenciadas del inglés indistintamente: ‘yo camino por la calle ahora’ y ‘yo estoy caminando por la calle ahora’ en español son equivalentes. En inglés estaría obligado a usar el present continuous. Esa diferencia que en castellano es comúnmente intercambiable, llega a ser tan definitoria en inglés que preguntar ‘qué haces’ en present simple y preguntarlo en present continuous es totalmente distinto: what do yo do? (‘¿qué haces frecuentemente, todos los días, periódicamente?’) se traduce al pespañol como ‘¿a qué te dedicas?’ o ‘¿cuál es tu profesión?’; mientras que what are you doing? sería ‘¿qué estás haciendo?’, o sea ‘¿qué haces en este momento?’ Y nótese que para ejemplificarlo en español he podido utilizar las formas ‘haces’ y ‘estás haciendo’ indistintamente, cosa imposible en inglés. Por ello mismo, muchas veces en español puedo usar la pregunta ¿qué haces? tanto para preguntar ‘a qué te dedicas’ como ‘qué estás haciendo’, y en ocasiones el hablante está obligado a aclarar lo que pregunta exactamente, o el receptor puede responder, hasta jugando, lo contrario a lo que se pregunta:

-¿Y tú qué haces?

-¿Yo? Aburrirme.

A ello súmese la diferencia en futuro del uso de ‘will’ (decisión espontánea, cortesía…) y ‘to be going to’ (decisión planificada) que no existe en español.

En este tipo de situaciones, como en el uso preposicional, el inglés suele poseer una mayor precisión y especialización, como mismo el español lo tiene en otros elementos y contextos. La ambigüedad es un recurso universal de las lenguas, si no, recordemos al personaje shakespeareano que dice ‘I’m lying’ y no sabemos si se refiere a que se está tumbando o a que está mintiendo.

Si ‘tener una buena mano’ en español puede significar ‘poseer cierta habilidad’, el vocablo ‘hand’ en inglés puede ser ‘mano’ o ‘escritura’ porcerv2 metonimia: cada lengua y cada grupo lingüístico establece ciertas relaciones entre las palabras y su entorno que pueden estar determinadas por factores donde cabe incluso el aleatorio. Lo cierto es que cada lengua, las existentes y las desaparecidas o llamadas ‘muertas’, siempre han encontrado el modo de expresar sus circunstancias y sus conceptos. Creer que una es mejor que otra es un disparate.

Lamentablemente ni los lingüistas, que lo estudian y lo saben, están libres de juzgar deliberadamente el estricto valor estético y comunicativo de una lengua.

Quisiera poner tres últimos ejemplos de la lengua inglesa que siempre han llamado mi interés por su concisión: primero, la capacidad de formar sustantivos compuestos donde a veces en español estoy obligado a formar perífrasis; en ese sentido el español en una lengua analítica y el inglés muy sintética. Sin ir más lejos, mientras en español digo ‘derecho de autor’, en inglés uso la palabra compuesta ‘copyright’, los ejemplos podrían ser muchos.

En segundo lugar está la especialización especificativa que el inglés tiene en el uso de las preposiciones (en español decimos ‘en’ cuando, según el contexto, en inglés puede usarse ‘in’, ‘at’, ‘on’; en español usamos ‘de’ tanto con sentido de procedencia como también de posesión, mientras en inglés para el primero se usa ‘from’ y para el segundo ‘of’ o el llamado ‘genitivo sajón’ para personas…

Esa especialización en las preposiciones que en español tienen funciones mucho más limitadas y esquemáticas, llega a la formación de verbos; ejemplo de ello son todos los verbos que se pueden formar de ‘get’ y ‘look’ al unirse con preposiciones o adverbios como ‘out’, ‘down’, ‘after’, ‘up’, ‘forward’, ‘like’, ‘for’

Por último, está la síntesis propia de la sintaxis inglesa donde las formas de subordinación suelen omitirse (‘that’ se puede omitir en muchos contextos) o incluso cuando frecuentemente en español usamos un verbo y una forma subordinante, en inglés no aparece ni lo uno ni lo otro. Por ejemplo, ‘the lady in red’ o ‘the man standing is my brother’ solemos traducirlo al español como ‘la mujer vestida de rojo’ y ‘el hombre que está de pie es mi hermano’, por lo que en español con mucha más frecuencia se hace más evidente y complejo este tipo de subordinación.

Los ejemplos que he utilizado son simples y elementales. No hace falta ser licenciado en lengua inglesa ni filólogo para entender que cada una de las lenguas tiene mecanismos diferentes (equivalentes o no, que nos pueden parecer más o menos complejos) para expresar cierta cosmovisión. Lo que podemos asumir como ventaja o desventaja en una lengua, como flexibilidad o limitación es variable y muchas veces subjetivo. Queda claro que el grado de especialización en el uso de ciertas categorías gramaticales es distinta en una u otra lengua.

No hay limitaciones en las lenguas, sino formas diferentes de expresión. Si no, como suelo repetir a los estudiantes, Shakespeare hubiera escrito en español. O Cervantes en inglés.

El talento, como el bien y el mal, no tiene religión, partido, ideología, raza, geografía ni lengua definidos.

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Esta entrada fue publicada el enero 26, 2014 por en Uncategorized.
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