El Jardín de Academos

Cuaderno de Crítica y Poesía

If I Were a Boy

2014-06-13_04-03-23 (2)

Conozco (llevo conmigo) ciertas recontextualizaciones y relecturas de algunos textos: Santa Cecilia de Abilio Estévez (interpretada por Osvaldo Doimeadiós) recitando “Última rima” de Juana Borrero, moviéndose entre la grandilocuencia y lo libidinoso; la Ariadna de Ícaros de Norge Espinosa (interpretada por Yailene Sierra) haciendo una parodia de la escena de anagnórisis de Electra Garrigó de Virgilio Piñera; una loca que se cree Celia Cruz (interpretada por Laura de la Uz y dirigida por Raúl Martín) cantando Vieja luna; Estela Reynolds (interpretada por Antonia de San Juan en La que se avecina) mezclando, con grandilocuencia y desenfado, tono épico, estilo, símiles y epítetos homéricos con lenguaje coloquial y vulgarismos:

¡Oh!, aún estoy extasiada por la bellísima luz que desprende el carro de Febo que en su parsimonioso ascenso tirado por caballos de alados pies queman las crestas de las colinas como hierro incandescente en la fragua de Hefesto… Pero este cabrón no me coge el teléfono, está jugando conmigo y con Estela Reynolds no juega nadie… Mira, me corta la llamada. ¿Qué rompo? ¡Necesito romper algo!

Los ejemplos de este tipo de guiños, especies de ventanas de un texto a otro, podrían ser infinitos, desde el general patizambo y todo corazón de Arquíloco que cuestiona la kalokagathía, la versión de Catulo al “Phainetai moi” de Safo y la parodia de los estilos y las obras de Esquilo y Eurípides en Las ranas de Aristófanes, hasta la Penélope de Louis Glück. Recientemente he sumado a esa galería una interpretación de If I Were a Boy de Beyoncé por un personaje transexual en la serie Glee, en el quinto capítulo de la quinta temporada.

Se trata de Wade “Unique” Adams, que tiene un alter ego femenino llamado Unique y del que va vestido la mayor parte del tiempo dentro del instituto. Antes de llegar a este episodio, las vicisitudes que ha tenido que enfrentar Wade/Unique son múltiples y muy duras: ha tenido que escuchar frases como “No hay nada más terrible que una mujer con pene”, ha sido llamada por Sue “monstruo”, se ha sentido rechazada por Kurt y Mercedes (cuando en principio es aparentemente una mezcla de los dos, por ser el uno gay y la otra negra) por no comprender que quisiera pasar del escenario a la vida con el vestuario de Unique. Si, por un lado, el tema de la diversidad sexual está presente en la serie desde el comienzo (Kurt es gay, Santana es lesbiana, Britany es bisexual, Blane es gay, Karofsky no se acepta como homosexual y es reprimido y violento), Wade/Unique amplía y enriquece ese panorama por ser transexual, lo que ocasiona incomprensiones, soledad, estar en tierra de nadie, no sentirse ni parte de los chicos ni parte de las chicas, aunque eso irá cambiando para bien y con altas y bajas durante el desarrollo de la trama.

La canción de Beyoncé, de claros tintes feministas, cantada por Wade/Unique dispersa y dinamita el terreno de lo masculino y lo femenino, enuncia desde un no-espacio, desde la negación de esas mismas clasificaciones. Biológicamente Wade es masculino, pero Unique se siente mujer. Desde la hibridez y la agonía de no poder reconocerse de un lado u otro, Unique logra romper todo tipo de tabúes, quien habla es un hombre biológico que se siente fémina y que desde la distancia cuestiona al hombre y sus comportamientos machistas, de modo que ese her llega a ser el otro inclusivo, la diversidad, el Uno Eterno Femenino.

Su enunciación, su primera persona se ubica entre el you (hombre) y el her referido, pero no llega a ser totalmente ni el uno ni el otro, y mientras que en el caso de Beyoncé ese her parece una referencia en tercera persona a sí misma o a las mujeres entre las que ella misma se incluiría, Unique queda en el medio, su dolor es distinto; asegura, declara, canta lo que haría si fuese un hombre (porque ha nacido con el sexo masculino y no se identifica con él) y explica desde su experiencia personal qué es sentirse mujer, qué necesita y merece una mujer, que es al final lo que merece todo ser humano.

El director de Glee le explica claramente en el capítulo a Unique cuál es su agonía y su reto: no encontrará fácilmente su espacio, pero no puede dejar de luchar por ello, al contrario, no puede hacer concesiones, tiene que enfrentarse al mundo tal y como es, y el único terreno suyo serán sus amigos, los que la quieran. Uno no puede cambiar solo el mundo entero en un día ni en mil, pero no por ello hay que renunciar a la singularidad y esencia personales. Al mundo no le quedará más remedio que aceptarlo, aunque se resista por esquematismos y moralismos absurdos. Precisamente a ese mundo intolerante y agresivo parece responder al cantar: “If you thought I would wait for you you thought wrong”. Esta frase que en la canción original de Beyoncé parece un renunciamiento amoroso, toma otro significado en esta nueva contextualización.

Lo cierto es que ese desajuste amargo, ese espacio baldío desde el que habla Unique, desde el que denuncia con autoridad es, más que una limitación, una ganancia, su indefinición es su tristeza y su fe, su dilema enriquece las lecturas al hacer la interpretación musical. Con respecto a la versión de Wade/Unique, en esta hay una mezcla de tono rotundo y de tristeza a la  vez, de resistencia y solidez al mismo tiempo que es suave y compungido, ello se logra por la definitiva musicalidad de los monosílabos y las palabras agudas al final de las frases: boy, day, guys, girls, me, understand, man, her, hurts, it, late, mistake, you, wrong, destroyed… En la segunda parte, luego de hablar en primera persona y al dirigirse a la segunda (“But you are just a boy, you don’t understand…”) la melodía se dispersa, parece romper los cauces de la propia partitura original, y ello enfatiza la agonía y la denuncia de Unique. Wade/Unique tiene una voz fabulosa, no necesita del falsete ni de ciertos trucos para cantar, sin embargo en esta versión los utiliza. La voz se raspa, el falsete duele y disemina las palabras, hay un largo quejido en la voz y a la vez el tono es definitorio y contundente cuando es necesario, mucho más en la segunda parte, cuando señala y cuestiona al otro. Todo ello enriquece, desarticula y recrea la oposición boy/man/guy/you vs. Girl/her/I del original.

Confieso que lo que entristece y hace sufrir a Unique ha sido siempre mi meta personal: desterrarme de todas las tendencias, los credos, las etiquetas, las orientaciones ya sean sexuales, políticas, etcétera, aunque es casi imposible por aquello quizá que nos dice Aristóteles: somos animales políticos. Lo cierto es que desde mi adolescencia poco me ha importado cierta aceptación. A causa tal vez de la gran represión contra el cuerpo y la sexualidad que llevó a cabo la iglesia en el mundo y por muchas otras razones, hoy todavía le damos demasiada importancia a la orientación sexual de las personas, cuando en realidad somos mucho más que eso, por lo que no es ni razonable ni justo que se juzgue a nadie por con quién se acuesta. Soy, somos mucho más que eso durante las 24 horas del día.

Quizá uno de los mayores y más frecuentes errores humanos sea cuestionar, juzgar, criticar lo que desconocemos, lo que nos es ajeno: modos y naturalezas que, por el simple hecho de ser distintas a las de una supuesta y cuestionable mayoría, señalamos con burla y equivocadamente. Como si lo minoritario, singular, único fuese de antemano “raro”, imperfecto, ridículo. Y estamos en ello desencaminados casi siempre.

Los caracteres que he mencionado al principio tienen un antes y un después, un nombre en la vida y otro en el escenario, un doble en el que vierten sus frustraciones y empeños: en algún momento el personaje de Doimeadiós declara: “a partir de ahora no me llamen Cecilia, sino Santa Cecilia”. Cuando a Estela Reynolds le recuerdan que se llama  Paca (Francisca) Pachecho dice: “no me llamen así, yo no soy esa”. La loca que encarna De la Uz constantemente hace alarde de ser Celia Cruz: “yo he escuchado muchas orquestas en mi vida, desde la Sonora Matancera hasta la Fania All-Stars, ay dile quién soy, Barilla, dile quién soy”. La Ariadna de Yailene también se llama y se desdobla en Ifigenia, Gertrudis, Emily… Y no podía ser distinto con Wade que encuentra en Unique su espacio de enunciación, su tribuna de defensa, con todo lo que ello conlleva. Pero ellas, todas, quieren hacer del escenario paso peatonal, del espectáculo existencia, del show un estilo de vida, y en ello les va todo, ya sea desde la comedia o desde el dolor más profundo.

Trasgredir, romper tabúes, cuestionar tradicionalismos discriminatorios no es una mera pose cuando en ello está en juego nuestra propia identidad y el respeto a lo que somos.

El tema que plantea el episodio es un asunto de identidad, lo que llegamos o no a ser, lo que queremos ser, lo que profesamos ser, lo que inevitablemente somos. Y el derecho a serlo y a que se nos respete siempre que no dañemos a nadie por ello. Las identidades sexuales, como la propia naturaleza, por distintas y variadas que sean, son todas respetables y atractivas.

Contra los azulejos del baño dejan a Unique los trogloditas que hace unos momentos tiraron su peluca al váter y dijeron en tono de burla que allí todos eran chicos, que no había ningún problema. El dilema de Unique de entrar a un baño u otro, el de las chicas o el de los varones desata en el entorno la polémica: en ambos se siente rechazada, juzgada, marginada, cuestionada. Por ello en el contexto mismo la interpretación de la canción desde el propio arrinconamiento establece otro diálogo: al “aquí todos somos hombres” de los que entran al baño, desde el dolor y la diferencia Unique comienza diciendo lo que haría si fuese un chico: If I were a boy, para terminar cuestionando la afirmación de sus detractores, les devuelve el golpe desde su tristeza y su atopía: you are just a boy.

Cuesta mucho ser auténtica, diría Agrado en Todo sobre mi madre y nos recordaría que una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñao de una misma. Si Flaubert llegó a declarar: “Madame Bovary soy yo”, bien podría ser un slogan de nuestro tiempo afirmar: “yo soy Unique”. Y en mi caso, en esta situación descrita, me siento más identificado con el her que con el boy. Este hombre-tipo que se describe en la canción está muy lejos de mis intereses y mis concepciones. Por eso en este caso ser femenino, más que una opción sexual es un asunto de principios y de comprensión mutua y propia. Etimológicamente ‘comprensión’ significa tomar juntos, llevar juntos, aprehender con; alcanzar, ver, descubrir juntos.

Unique es más que un hombre o una mujer: es un ser humano, una gran artista, una persona que siente, sueña y fabula. No entenderlo, no admirarlo nos hace simplemente boys o girls mal definidos por sus genitales y mucho más limitados para comprender que algunos seres supuestamente ‘irracionales’.

Yoandy CABRERA

14 de junio de 2014

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2 comentarios el “If I Were a Boy

  1. AT
    junio 14, 2014

    Bello! gracias. Creo fue Whitman el que dijo: “en mi viven mutitudes.”
    Conmovedor!

    • Yoandy Cabrera
      junio 15, 2014

      Gracias a ti por pasar y dejar tu huella. Ojalá todos aprendamos a ser multitud, a incluir y comprender. Saludos.

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Esta entrada fue publicada el junio 14, 2014 por en Arte, Autores, Crítica, Series TV, Tradición clásica, Traducción.
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