El Jardín de Academos

Cuaderno de Crítica y Poesía

Editar a Félix

IMG_1276

Tengo sobre mi mesa, después de una larga y angustiosa espera, los cuatro libros de Félix Hangelini que he editado posteriormente a su muerte repentina, en junio de 2012. Pocos días después de haber sido asesinado, sin recuperarme de la espantosa noticia, comencé a organizar y reunir su poesía. En medio del dolor, revisando inéditos y escribiendo sobre su lírica, me fui dando cuenta de que aquella iba siendo otra forma de dialogar con Félix, de seguir nuestras largas, a veces infinitas conversaciones. Lo que había comenzado a ser un ejercicio académico que me impuse como obligación para dar a conocer la obra de Félix, poco a poco fue el modo de seguir escuchándolo hablar. Su palabra venía a ser otra forma de presencia.

Cuando fue descatalogado su único poemario publicado en vida, titulado La devastación, Félix declaró que el hecho le producía un gran alivio, era “como ponerme a resguardo, regresar a mi sitio en la sombra, aunque de la sombra nunca salí en todo este tiempo”. Con la descatalogación del cuaderno,

puedo decir que he llegado a poseer verdaderamente mis textos. Los poseo, los protejo, los vigilo. Con la seguridad del que nada tiene que mostrar, de quien no se ha de exponer más. Finalmente, mis pequeños hijos se desplazan al terreno de su propia soledad, alcanzan ese aroma de todo aquello que cuesta ser hallado. Han conseguido quizás algo que siempre he soñado para mí y nunca he podido tener.

Pero cuando fue él quien definitivamente habitó en la sombra, cuando alcanzó la instancia de “aquello que cuesta ser hallado”, cuando su silencio se hizo absoluto, llegó entonces el momento de echar luz sobre su obra, darle la palabra a su palabra, recuperar el cuerpo del amigo en sus versos. Una vez que la muerte otorgó a Félix el aroma de todo lo difícil, que lo hizo desplazarse al terreno de su propia soledad, fue tiempo de que sus textos vieran la luz y así se muevan entre nosotros con la bondad y la irreverencia con que él lo hizo en vida. Ante la pérdida del amigo, la posibilidad de sus textos. Confieso que el ochenta por ciento de la obra de Félix no la conocí ni accedí a ella hasta después de su muerte, ello evidencia su celo en poseerlos, vigilarlos y protegerlos incluso de los que consideró más cercanos. Después de un año y medio de trabajo intenso de compilaciones, prólogos, epílogos, ediciones; el resultado ha sido el conjunto de cuatro nuevos libros de Félix: uno realizado a partir de su tesis doctoral, otro que reúne gran parte de su poesía, un volumen con sus cuentos y el más reciente con su obra ensayística, hasta entonces en gran parte inédita.

El primer libro en publicarse fue El bosque escrito. Poesía reunida (Hypermedia, 2013). Después de publicar el libro y estar puesto a la venta, la editorial demoró un año entero para enviar a la madre de Félix parte de las copias que le correspondían. Todavía hoy, tres años después, espera la otra parte. Hasta entonces no tuve un ejemplar en mis manos del libro que compilé, prologué y edité sin esperar a cambio nada más que poder honrar la memoria de mi amigo. A pesar de la espera y de muchas decepciones personales (las peores que he experimentado hasta hoy) durante el largo proceso de edición y publicación, cuando tuve el volumen en mis manos sentí satisfacción y un poco de paz. Es un libro que leo continuamente.

La claridad en el abismo, libro que parte de la tesis doctoral de Félix sobre la obra de Luisa Pérez de Zambrana, fue publicado por la editorial Verbum en Madrid al inicio de 2014. El libro pudo estar listo en 2013, pero las revisiones paralelas entre Milena Rodríguez Gutiérrez y yo llevaron su tiempo y la verdad es que fue una labor ardua, compleja y agotadora. Agradezco a Milena su ayuda y su trabajo en la revisión, trabajar con ella siempre permite reconocer y confirmar su rigor y su talento. Milena fue parte del tribunal de la tesis doctoral de Félix y es una de las personas que más admiro en calidad de poeta y ensayista. La demora en este caso fue responsabilidad mía, pues la editorial Verbum, a diferencia del tortuoso e injusto proceso con Hypermedia, me insistía constantemente y me apuraba para que entregase la revisión final. Maquetaron en tiempo récord y agregaron las correcciones que envié con mucha rapidez. El libro se publicó en enero de 2014 y casi paralelamente recibí los ejemplares en Madrid. En marzo de ese mismo año, cuando viajé a Cuba, pude llevarle los ejemplares a la madre de Félix y pudimos presentar el libro en la Casa de la Poesía, en la Habana Vieja, gracias al buen trabajo y a la generosidad de Teresa Fornaris.

Inocentes hipopótamos blancos (Hypermedia, 2014) reúne los cuentos de Félix. Muchos de sus amigos ni siquiera sospechaban que había escrito cuentos. Yo lo sabía porque en 2003 me envió por correo electrónico el relato que precisamente da título al libro, uno de los mejores cuentos que he leído en mi vida. Mi presencia en ese libro es constante, pero invisible. Mi labor está por todas partes, pero no se nota, por eso me gusta tanto. Pasé toda una tarde decidiendo el orden de lIMG_1283os cuentos, pensando la estructura general, escogiendo el texto inicial. No escribí un prólogo en este caso, sino un epílogo, quería que el comienzo del libro fuera, sin ninguna interrupción previa, el texto de Félix titulado “Retrato del monstruo”, fundamental para entender su poética e ideal para presentar sus cuentos. La magia de ser la mano invisible detrás de las fichas me supera, me hace sentir con poderes demiúrgicos. Ese es mi concepto de editor: la voz que afina y corrige en la sombra. Fui yo quien escogió el título que la editorial, sin consultar ni a la madre de Félix ni a mí, quiso cambiar caprichosamente y sin tener conocimiento del contenido de los cuentos.  Inocentes hipopótamos blancos me parece un gran relato, por otra parte, el título mezcla cierto ludismo con simpatía y con el extrañamiento que produce el volumen en general; además, de algún modo describe a la mayoría de esos pálidos personajes de Félix que se mueven entre la aparente inocencia y la monstruosidad cotidiana. Por eso consideré que tenía que ser el nombre del libro. Después de estar editado y puesto a la venta, la editorial demoró dos años en enviar los primeros ejemplares del volumen de cuentos. Acaban de llegar hace unos días a mi casa en Texas.

El libro de Ensayos (Hypermedia, 2016) reúne los artículos de Félix sobre Whitman y Dickinson que no habían sido recogidos en libros suyos previamente. Además, tiene una sección de sus textos sobre literatura cubana y cierra con un análisis sobre la poesía de Salvatore Quasimodo. Al organizarlo comprendí que no sólo Whitman, Borges, Pessoa y Rilke dieron pistas a Félix para crear su propio personaje poético que él solía llamar “la bestia”, sino también Dickinson, que mezcla la persona con el sujeto epistolar y el sujeto poético. A partir de ellos y diferenciándose también de estos autores, Félix elaboró un personaje lírico que mezcla representación y existencia, teatralidad y vida. Pero eso ya lo he explicado largamente en la introducción a su poesía y en la nota introductoria a sus ensayos.

Siempre que he leído a Félix, que lo he editado, que he escrito sobre él lo he hecho desde el respeto profundo que siempre me inspiró y desde la devoción. El largo proceso de la publicación de los libros me ha hecho confirmar infinidad de veces que Lidia, la madre de Félix, es también mi madre. A ella le agradezco su confianza y su fe en mí y en mi trabajo.

Conozco y amo estos libros hasta en sus defectos. Posiblemente la mayor satisfacción que tengo en mi vida es ser la persona que más ha leído y ha escrito sobre la obra de Félix Hangelini. Es mi mayor razón para sentir orgullo personal y profesional. Nadie conoce su obra como yo, nadie ha dialogado con toda su escritura como yo. Todos los días lo leo y estudio más. Y eso me da vida.    

Anuncios

Un comentario el “Editar a Félix

  1. David C.
    julio 11, 2016

    Muy conmovedor tu texto. Me satisface que la amistad entre ustedes haya trascendido los límites de la ausencia de Félix, para estar presente en sus palabras y su obra. Yo no era muy cercano, pero lo conocí, estuve en la defensa de su tesis de licenciatura (creo que sobre Whitman), y conversé algunas veces con él. Como una rosa, lo segaron en su mejor momento. Quede entonces, en el retrato de su obra. Gracias por el pintor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el julio 11, 2016 por en Autores, Crítica.
A %d blogueros les gusta esto: