El Jardín de Academos

Cuaderno de Crítica y Poesía

Calma conflictiva*

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La plática ingeniosa entretiene y un encuentro significativo es fascinante, pero las mejores anécdotas son aquellas que ilustran un punto en la historia o la estética: eso ayuda a nuestro entendimiento sobre el funcionamiento de la ópera. Este es uno de los más famosos ejemplos, porque ocurre precisamente en el momento en que el concierto de castratos disfrazados y las prima donnas impusieron su transformación hacia un teatro conectado a una psicología musical.

La ópera es Ifigenia en Táuride. Ensayando la escena de Orestes “Dieux protecteurs de ces affreux rivages” (Dioses [protectores] de estas orillas salvajes), la orquesta llegó a la línea “Le calme rentre dans mon coeur!” (Mi corazón está calmado otra vez) justo cuando las violas habían comenzado a tocar una melodía obsesiva que era cualquier cosa menos calmada. Asumiendo que debía haber algún error en la copia de las partituras, la orquesta se detuvo, pero Gluck les instó a continuar. No había ningún error.

“¡Está mintiendo!”, explicó Gluck. “¡Mató a su madre! ¡Sigan tocando!”

* Tomado de: Ethan Mordden. Opera Anecdotes. Oxford University Press, 1985, p. 25. Traducción de Yoandy Cabrera.

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Esta entrada fue publicada el julio 8, 2017 por en Arte, Autores, Crítica, Tradición clásica, Traducción, Tragedia griega.
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